Aguacero de julio

Cada 31 de julio me trae el siguiente recuerdo de hace unos años. La primera vez que viajamosjuntos: Caía la lluvia sobre las calles empedradas, muy cerca del malecón, la gente corría y las olas del mar no paraban de agitarse, parecían no percatarse de las gotas que incesantes e ininterrumpidas caían sobre las piedras, sobre mi cabeza, sobre mis hombros... y la alegría de aquel día se hizo mágico.
Nos pasamos a un pequeño y acogedor restaurante, que tenía cubetas por todas partes, tratando de detener las goteras, la gente corría afuera, y adentro los cocineros no paraban de guisar, los meseros con las charolas llevando y trayendo los platillos, y la gente afuera se "guarecía" bajo los techos de las casas antiguas y rústicas de aquella ciudad, aquel puerto que junto al mar, veía como se caía el cielo, llovía a cántaros, se ocultaba el sol en el horizonte y como yo veía a aquellos ojos verde-azul que frente a mí habían llegado para estar, para disfrutar ese momento sin contratiempos.
Desde ese día no nos hemos apartado, será que el destino así nos lo ha trazado.
Fidel Cantú
Colección: Escritos de cuando estuve cerca del mar.
Puerto Vallarta, Jalisco, Julio de 2018


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