¡Dos veces el mismo día!

Eran las cuatro de la madrugada, mis gatos empezaron a brincar de un lado a otro sobre mi cama, molestando mi frágil sueño. Luego, la alarma sonó diez minutos después. Cuando me incorporé observé que los mininos ya estaban en el balcón, algunos de ellos maullando fuerte, exigiendo que les llenara los recipientes de alimento y de agua. Me levanté de la cama y volteé hacia afuera, ¿qué hace una patrulla frente a mi casa?, o ¿será una ambulancia?, las torretas encendidas marcaban sobre las paredes las luces en color azul y rojo. Cuando apenas intentaba salir escuché un primer disparo, me tiré al suelo tan pronto como pude, los gatos se alebrestan y entraron a la recámara asustados por el sonido ensordecedor. Luego, levanté la mirada, la luz ya no seguía ahí, se habían alejado, pero continuaban los disparos. Pensé que tal vez se trataba de una persecución o de algunos maleantes que habrían entrado a la colonia para resguardarse de los policías. No sé qué pasaría allá afuera. En el grupo de vecinos de WhatsApp empezaron a llegar las notificaciones, muchos comentarios: ¿qué pasó?, alguien sabe si esos fueron disparos?, ¿hay alguien herido?, tengo una bala incrustada en mi pared ¿me puedo quedar con ella?, ¿ya se fueron los policías?, dicen que mataron a tres personas, pero otros dicen que fueron diez. Fueron muchos los comentarios, pero en realidad nadie sabía exactamente lo que había ocurrido allá afuera. A las cinco de la mañana un vecino de la entrada del fraccionamiento nos escribió que por órdenes del comandante de la Policía Civil nadie debería salir de la colonia, hasta que levanten las evidencias y los cuerpos de cuatro personas de la delincuencia que fueron abatidas. Estaban en espera de los peritos y forenses de la Fiscalía General del Estado. Después de tres horas por fin levantaron el cerco policiaco. Hoy, debía estar en el aeropuerto a las diez de la mañana, pero el Uber demoró más de una hora en llegar, así que, cuando al fin pude hacerlo, y creí haber llegado a tiempo, intenté explicarle a la chica del aeropuerto la razón de mi atraso, pero me restringe la entrada, sugirió cambiarme el vuelo a las tres de la tarde, accedí porque no tenía otra opción. Esperé cinco horas para abordar mi vuelo. Después de una hora y media de trayecto al fin pude llegar a mi destino. Bajé del avión, tomé mi maleta, me dirigí a la puerta de salida para tomar un taxi e ir hacia un hotel en el centro histórico, cuando un carro negro paso muy cerca disparando y yo, por supuesto que me tiré al suelo incrédulo por lo que me estaba sucediendo, unos policías corrieron y abatieron al delincuente, y ahí tirado en el piso, observando a la escena, me dije: ¡Dos veces el mismo día!
Fidel Cantú
19 de marzo de 2025


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