Nueva robot policía

La playa era el lugar perfecto para pasar un día de descanso, así que planeé bien todo lo que debía llevar. Le comenté a mi novio la idea y él accedió, puesto que desde una semana antes habíamos pasado por varias situaciones difíciles a las cuales queríamos olvidar. Después de todo, trabajar para la corporación de policía era difícil.
Organicé bien todo, nada debía salir mal. En un bolso de tela, coloqué algo de comida, bloqueador, toallas, una bocina con batería. En el maletero del auto cargué una sombrilla grande para taparnos del sol cuando estemos tirados en la arena y, también una hielera con algo de bebidas y hielo, mucho hielo. En el bolso de mano puse mi arma, sí, un arma que cargo siempre conmigo a cualquier lugar a donde vaya, digo, una siempre debe estar preparada, después de todo no me gustaría perder la vida, en todo caso que la pierda el otro.
Llegamos al lugar menos indicado, había mucha gente y no me gustan las multitudes. El bullicio se mecía por mis oídos. Aquí no me gustaría cometer ningún delito. Así que le dije a mi novio que siguiera caminando hasta encontrar un lugar más pacífico.
-¡Mira, vamos allá!, cerca del acantilado. No soporto el ruido de esta gente-. dijo ella, mientras él siguió caminando hasta detenerse en el punto que le había indicado.
-Debo admitir cariño, que la vista desde aquí es fantástica, !mira!, puedes ver las rocas, allá abajo, donde golpea el agua-. Comentó él al maravillarse y disfrutar del mar.
Ahí, junto a unas rocas y algo de arena blanca, colocaron el mantel y sobre él los alimentos, la hielera, unas frituras, salsa roja y sandwiches. Encendió la bocina y por Bluetooht accedió al playlist de Spotify. La música parecía poner en ambiente a mucha más gente que no podía ver que estaban ahí. Nos recostamos en las toallas y empezamos a beber. El oleaje en ese punto parecía fuerte como para no meterse a nadar, además no creo que sea buena idea, las rocas están bastante cerca.
De pronto todo se sintió muy tranquilo, un ruido ensordecedor se acercó a mi oído. Un día normal para este espacio, no habíamos alterado nada. Estuvimos bebiendo un buen rato. De pronto sentí algo así como un golpe en mi cabeza y me vi tirada en la arena, ví a mi novio parado frente a mí. Tuve esa sensación de querer ayudar a levantarme. Pero luego, dio la media vuelta y corrió. Intenté sacar de mi bolso el arma que traía conmigo para defenderme, pero fue en vano. Mi rostro plantado en la arena, mis ojos abiertos, y él corriendo hacia donde estaban las rocas más grandes. Algo le pegó en su espalda y vi que cayó al suelo. En ese momento, estando consciente permanecí callada, soporté mi respiración lo más que pude para no alterar a nadie a mi alrededor, así podrían alejarse, hacerles creer que estaba muerta. Cerré mis ojos.
Desperté en un hospital o una especie de laboratorio. A mi lado estaba él. Sí, él, mi novio. Pero, ¿cómo? si yo lo veía caer, murió frente a mí. Todo me parecía tan confuso. ¿cómo era eso posible? Cuando me incorporé para comer o beber algo. Me dijeron que eso no sería posible. -Pero, tengo sed- respondí.
-Es solo una sensación de querer comer o beber, porque tu cerebro así funciona. ya se te pasará- me dijo.
- ¿Qué ha pasado?- pregunté.
- Nada, no ha pasado nada, has dormido por más de una semana.- me contestó.
- Pero, nuestro paseo en la playa, lo recuerdas.
- ¿Cuál playa? preguntó.
- Hemos ido juntos un día, el fin de semana, estábamos juntos.
- No, no fuimos a ninguna parte, tú has estado aquí desde hace una semana. desde que tuviste el accidente.
- ¿Qué accidente?, ¿de qué hablas?- le pregunté.
- Desde cuando te interceptaron e hicieron voltear tu camioneta en la autopista. respondió
- No lo recuerdo.
Cuando intento tocar mi cabeza para tocar mis cabellos, el metal que traía en mis manos chocó con el casco que traía puesto. Vi mis guantes de metal y giré mi cabeza hacia él. - ¿Qué es esto?, pregunté.
- Cariño, no tengas miedo, estoy aquí, contigo.
Unos doctores con bata blanca ingresaron a la habitación. Uno de ellos me mostró un espejo para que viera el reflejo de mis ojos sobre él. En ese momento comprendí que nuestra salida a la playa había sido parte de un sueño creado en mi cabeza mientras mi cuerpo se transformaba en la primera mujer robot policía de la Corporación. Después el oficial Alex Murphy (Robocop) hizo su aparición, saludando a su nueva compañera.
Fidel Cantú
12 de marzo de 2025


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