¿Casarnos? ¿pa' qué?

La primera vez que me hablaste de
casarnos, yo me quedé pasmado, como si me hubieran contado una historia de
terror. La verdad yo no lo había pensado, se me hacía tan pero tan lejano, el hecho
de casarnos digo, después de ocho bellísimos años juntos ni siquiera tenía en
mente llegar al matrimonio. Para nada, siempre pensé en que saldríamos juntos
tomados de la mano, contemplaríamos los atardeceres más hermosos y así, todo
padre… hasta que, se te ocurrió preguntarme que sí me casaba contigo. Yo, en ese instante me
quedé paralizado, helado y sin saber que decir. La verdad es que está
grueso pensar que ya no vas a andar de manita sudada por la calle. No, porque
eso de casarse es para estar en la casa, encerrados nada más, y no hay con que
ahora vamos al cine y luego vamos al parque y así… ¿Casarnos?, pa'qué? No, porque lo he visto con
mis amigos que ya están casados; nada más se acuerdan de la luna de miel, que todos dicen
que fue maravillosa, y de ahí al regresar a la ciudad, fatal, y nada volvió a ser
lo mismo. Todo cambió. La vida se les volvió monótona y ahí te cuento, viene
el nacimiento de los bebés una lindura, fotos, un chingo para el recuerdo, pero la
lloradera en la noche, ¡nunca se callan!... están llore y llore. Y luego al
trabajo, al día siguiente seguro te llaman la atención si te ven "pestañeando" todo
dormidote. Nombre… por eso cuando me dijiste que si me casaba contigo y
rompiéramos con nuestros ocho años felices de noviazgo, le pensé. La verdad que
le pensé, y le pensé, aunque no mucho, porque luego le conté a mi mamá que me
habías ofrecido casarme contigo y ¿qué crees que me dijo? “vaya hasta que vas
a hacer algo bueno en tu vida hijo, felicidades, que bueno que te vas a casar,
estoy muy contenta mijo por ti, porque al fin tu vida tomará un rumbo
maravilloso del cual no te arrepentirás jamás” y pues como mi amá se puso requetecontenta,
pos luego luego, caí y te dije que sí. Y es
que podrá venir quién quieras tú a decirte lo que hagas y no le harías caso, sí no
quieres, pero sí te lo dice tu mamá; ¡lo haces, porque lo haces!
Ya después
haber si no se arrepiente de tener una nuera fodonga, y toda descuidada; que
nada más se la pasa echada, digo, que ojalá y no sea así corazoncito, ojalá y
no, que todo lo que diga mal, sea puro cuento, y que mi mamá tenga una nuera
muy linda, muy trabajadora, bien chingona; ¡de esas que nada más no le piensan y se ponen hacer las cosas bien hechas! Pero vamos a ver qué pasa, ya el tiempo dirá, ¿verdad amorcito?
-Sí mi amor,
ya el tiempo lo dirá, porque igual me dijo mi mami –hay hijita, a ver si este
cabrón no te sale borracho, parrandero, mujeriego y hocicón, porque como de esos
hay muchos aquí en el pueblo y onde sea, tenga cuidadito mija, a ver sí este le
sale bueno, trabajador, honrado, discreto, sencillo y buena gente; porque si no, pobre de ti mija, pobre de ti… Vas a tenerlo que mandar a la chingada, y luego
que dirá la gente…
—Bueno ya, ya párale, yo nada más te decía lo que dijo mi amá.
—Pos sí, yo
también decía lo que dijo mi mamá.
—Órale pues entonces vamos poniéndonos guapos pa´ la boda, aunque no esté muy de acuerdo en que acabemos con ocho años de felicidad.
—Pos ándale
tú, empieza a sacar la lana, acuérdate que el hombre paga la boda!
—Sí amorcito, en eso tienes razón… la soga al cuello no es gratis, hay que pagarla, y muy cara…
Fidel
Cantú
21-Diciembre-2011


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