La redada

Sucedió
un viernes después de salir de la oficina, estaba entre la esquina en donde se
ubica el super 7 y el Oxxo de la calle Juárez. La policía rondaba por el
barrio, cuando un par de bandidos salieron disparados del establecimiento, yo
iba del otro lado de la cera, dejé de caminar, y observo como un
par de güercos cabrones fueron alcanzados por los cuicos, a uno de ellos lo
tiraron a suelo. Estaba asustado, no podía escapar, respiraba agitado,
nervioso tal vez por que lo habían atrapado, el policía trató de recostarse
sobre él para que no se escapara. El otro de los delincuentes no corría, volaba
el desgraciado. Yo, observando la escena pensé en todas las cosas que
pudieron haber pasado para que estos delincuentes se armaran de valor en robar
la tienda, si pudieran al menos desandar todo lo que hicieron, alimentar
un poco su consciencia para que vieran más allá las consecuencias de sus actos.
Fui testigo de como se llevaron al ladrón en la patrulla, mientras uno de los
policías corre para dar alcance al otro delincuente, otro más baja
de la camioneta para apoyarlo en su búsqueda, pero no tuvieron suerte,
intentaron abrir la puerta de una casa abandonada, pensando que tal vez
se hubiese ocultado ahí, gritaron y amenazaron con tumbar la puerta, pero una
señora que cruzaba en ese momento por ahí los hizo callar con un simple
comentario:
—Ya
dejen de fingir que hacen su trabajo, si bien sabe todo mundo que
ustedes son los que mandan robar las tiendas, luego hacen como que los atrapan
para según conservar la seguridad en la zona.
—Pero
que dice señora, ¿quién se cree para decirnos semejante calumnia?
—¿Qué
quién soy? No sabes quién soy. Soy tu alcaldesa pendejo, estoy disfrazada,
viendo como hacen para despojarse de sus responsabilidades.
Todo
lo que vi en ese momento parecía una escena de película, desde que me
detuve a observar como corrían hasta recibir el regaño de su superiora,
tenía frente a mi a la mujer más influyente del pueblo a punto de extender
una orden de aprehensión en contra de dos policías, ella tenía pruebas de todo
lo que habían estado tramando junto con los ladrones. Les mostró un video
grabado hace unos días por el super 7, en donde se les veía a los supuestos
ladrones y a ellos en el callejón. Uno bebía café y los otros no sé qué
madres se estaban echando por la nariz. En ese momento creí que tal vez estaba soñando,
incluso pensé que pudo haber sido una broma, todo parecía tan real, traté de
despertar, intenté caer de la cama, ¡pero no!, todo estaba pasando
frente a mis narices, era una redada directa a los malos servidores públicos
que se la dan de super policías, cuando en realidad eran corruptos. No todos lo
son, pero estos si cayeron en la redada.
Fidel Cantú
Ejercicio realizado en taller de cuento
Casa de la Cultura, Monterrey, N.L.
07/agosto/2025


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