Domingo triste


Recibo la noticia de tu estado de salud, 

llegan a mi mente reflejos del pasado, 

grabados en la memoria de mi ser, 

recorre en mí la angustia de perderte, ¡mamá!


De camino a casa, 

recorro kilómetros que nos separan

No son muchos, pero, 

en situaciones así, son eternas.


¿Quién dará cariño y agua a las plantas?

¿Quién plantará rosales en el jardín?

¿Quién olerá los jazmínez que plantaste con amor?

¿Quién?, mamá, ¿quién?


Desde chiquillo, te veía desde abajo.

caminaba alrededor tuyo, 

tomaba tu mano y contaba 

una y otra vez, tus dedos.


Subía a una silla para ver sobre la mesa 

cómo picabas las verduras,

cómo preparabas la comida y, 

cómo lo hacías todo, fácil para ti.


Camino por el patio,

ese olor a azahares del naranjo,

ese olor a hierbabuena que cubre a las jardineras

ese olor a jazmín, lo tengo aún en mí.


Aquí estoy mamá, junto a ti…

escucho tu voz, algo me dices. 

—¡Sí, mamá!, vas a estar bien—. 

Me recuesto a tu lado, como cuando era niño.


¿Recuerdas mamá?

enfermizo de bronquios, me acurrucabas en ti, 

para que el dolor en mi pecho no fuera tanto,

sentía la calidez de tus brazos, tus besos y caricias.

¡Qué ternura mamá!


Mi madre, mi madre va a morir,

imágenes recorren mi mente,

ella, con su amor enriqueció mi vida, 

la de todos en mi familia.


Intranquilo, por los días que pasan,

me mantengo alerta, atendiéndote, cuidándote.

Es final de verano y la luz de tus ojos se apagan.

me invade la tristeza, las lágrimas recorren mis mejillas.


El corazón se me parte, con el llanto,

cambio de estación, llegó el otoño,

se nubla el cielo, caen las hojas de los árboles,

sin tu presencia, la soledad invade mi ser,

mi alma sufre de dolor, de tu ausencia.


La mañana del domingo aquel,

amaneciendo se encontraba el día,

partiste sin ver al sol salir de su guarida,

como lo hacías todos los días.

Te fuiste sin desayuno, 

sin tomar café, sin un abrazo, madre mía.


Domingo triste, se levantó el acta de tu deceso,

sé alzó tu cuerpo de la cama, 

sé colocó en el ataúd,

te despedimos entre lágrimas, 

tus hijos y nietos te acompañamos

hasta el último momento.


Madre, mi madre ha muerto,

imágenes recorren mi mente,

ella, con su amor enriqueció mi vida 

la de todos en esta familia.



Fidel Cantú
20/Septiembre/2025

A cinco años de tu partida
yo sigo extrañándote
todos los días.

Sofía, siempre será,
el nombre más hermoso que,
habré escuchado en toda mi vida.



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