Relato. Promesas. Capítulo 6

 


Capítulo 6: El viajero del recuerdo

La flor que Lucía y Elías habían plantado seguía creciendo, pero no como una planta común. Sus pétalos se abrían cada noche y mostraban escenas: momentos compartidos, risas, silencios, incluso sueños que nunca se dijeron en voz alta. El Valle los había escuchado.

Pero una mañana, mientras el rocío aún colgaba de las hojas y las luciérnagas dormían entre las ramas, alguien llegó.

Era un joven con una mochila gastada, botas cubiertas de polvo y una mirada que parecía buscar algo más que dirección. No dijo su nombre al principio. Solo se quedó de pie frente a la flor, como si la reconociera.

Lucía lo observó desde la cabaña.

—¿Lo esperabas? —preguntó Elías.

—No. Pero el Valle sí.

El joven se presentó como Gael. Dijo que había seguido señales: luces en el bosque, sueños que lo guiaban, y una canción que escuchaba cada vez que cerraba los ojos. Una canción que, curiosamente, era la misma que Lucía había oído en su primer noche en el Valle.

—No sé qué busco —dijo Gael—. Solo sé que algo me llama aquí. Algo que perdí antes de saber que lo tenía.

El guardián apareció esa noche, esta vez como un ciervo de ojos dorados. Se acercó a Gael y le susurró algo que nadie más oyó. Gael cayó de rodillas, y de su mochila sacó un cuaderno. Lo abrió, y dentro había dibujos: paisajes del Valle, la cabaña, incluso la flor que Lucía y Elías habían plantado.

—¿Cómo...? —murmuró Lucía.

—Porque el Valle no solo guarda recuerdos —dijo el guardián—. También los envía, como semillas, a quienes están listos para encontrarlos.

Gael había sido tocado por el Valle mucho antes de llegar. Y ahora, con tres corazones reunidos, algo nuevo comenzaba a florecer.


Continuar en el Capítulo 7

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