Relato. Promesas. Capítulo 8
Capítulo 8: El susurro que cruzó el mundo
En una ciudad ruidosa, donde los edificios tapaban el cielo y la gente caminaba sin mirar, una mujer llamada Abril despertó con lágrimas en los ojos. No sabía por qué. Solo recordaba un sueño: un campo de flores que brillaban como estrellas, y una voz que le decía: “Recuerda quién eras cuando creías en la luz.”
Sobre su almohada, había un pétalo. No era de ninguna flor que conociera. Tenía un brillo suave, como si respirara. Abril lo guardó en su cuaderno, sin saber que ese gesto cambiaría su vida.
Durante los días siguientes, cosas extrañas comenzaron a suceder. Abril empezó a recordar momentos que creía perdidos: la voz de su abuela contándole cuentos sobre luciérnagas mágicas, el dibujo que hizo de niña de una cabaña en medio de un bosque plateado, y una promesa que había escrito en una hoja de papel: “Algún día encontraré el lugar donde los recuerdos florecen.”
El pétalo parecía reaccionar a sus emociones. Cuando Abril se sentía triste, brillaba más fuerte. Cuando reía, flotaba levemente. Una noche, mientras caminaba por un parque, vio una luciérnaga. Luego otra. Luego decenas.
Las siguió.
Y sin saber cómo, llegó a un sendero que no existía antes. Las dalias crecían a los lados. El cielo se volvió violeta. Y el aire olía a lavanda y tierra húmeda.
Abril había encontrado el Valle.
Continuar en el Capítulo 9


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