Sin despedida, uno puede perder la vida.

Miguel era
casado, tenía una esposa y dos hijas pequeñas. Una mañana de lunes, cuando
todos aun dormían, salió de su casa sin despedirse. Se alejó pensando en que ya
iba tarde.
Tomó el autobús
de las 5. Se bajó en la estación del metro de Cuauhtémoc a las 6:20. Cuando iba
cruzando la calle un auto lo arrolló. Dos enfermeras que iban a su trabajo lo
auxiliaron. Un reportero que pasaba por ahí empezó a transmitir en vivo la
escena. Su esposa veía el noticiero. Esa fue la manera en que se enteró de que
su esposo estaba siendo trasladado al hospital de Zona. Dejó encargadas a sus
hijas a su vecina.
Tomó el autobús
de las 7. Se bajó en la estación del metro de Cuauhtémoc a las 8:20. Cuando iba
cruzando la calle un auto la arrolló. Dos médicos que iban a su trabajo la
auxiliaron. Un policía que pasaba por ahí se detuvo para atender la emergencia,
llamó a una ambulancia. Un reportero llegó a cubrir la noticia. Comentó que
hacía apenas unas cuantas horas en ese mismo lugar había ocurrido un accidente.
Esa fue la manera en que la vecina se enteró de que su vecina estaba siendo
trasladada al hospital de Zona. Dejó encargados a sus hijos y a las hijas de la
vecina con su mamá que había llegado de visita.
Tomó el autobús
de las 9. Se bajó en la estación del metro de Cuauhtémoc a las 10:20. Cuando
iba cruzando la calle un auto la arrolló. Dos oficiales de tránsito que pasaban
por el lugar la auxiliaron. El reportero, que aún se encontraba ahí, cubrió la
noticia. Comentó que, por tercera ocasión en esa mañana, habían atropellado a
tres personas en el mismo lugar, pero en hechos distintos. Anunció a todos los
transeúntes que evitaran la zona. Una ambulancia llegó. Esa fue la manera en
que la madre de la víctima se enteró de que su hija estaba siendo trasladada al
hospital de Zona. Dejó encargados a sus nietos y a los hijos de la vecina a su
esposo para poder ir a ver a su hija al hospital.
Tomó el autobús de las 11. Se bajó en la estación del metro de Cuauhtémoc a las 12:20. Cuando iba cruzando la calle un auto frenó justo al lado de ella. El carro recibió un golpe en la facia trasera, por otro carro desenfrenado. El conductor se bajó para ayudar a cruzar a la señora. Luego regresó para ver el daño causado a su coche. Un tránsito llegó al lugar, levantó el reporte e infraccionó al culpable. Llamaron a las aseguranzas. La señora siguió su camino, cruzó otras avenidas, lo hizo con precaución, pues quería llegar con bien para ver a su hija. Cuando llegó pudo percatarse de que ella y su vecina estaban en la misma habitación recuperándose de los golpes. Por otra parte, Miguel había sido llevado al anfiteatro para la autopsia de ley. Su esposa aún no sabía de su muerte. Las chicas de la recepción del hospital de Zona no tenían conocimiento de que las tres personas atropelladas en el mismo lugar se conocían. De hecho, fue la madre quien les comentó que el fallecido era el esposo de la vecina de su hija, las mismas que están en el cuarto de recuperación. Esas cosas a veces suceden porque las personas nunca se despiden de su familia cuando salen de sus casas, piensan que van a regresar, y ya ven, él no regresó.
Fin
Fidel Cantú
16 de Agosto de 2025


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