La vida no nos pertenece
Uno de mis mayores aprendizajes fue comprender que la vida no nos pertenece, sino que pertenecemos a ella, somos parte de un sistema familiar y vivimos por ellos o como ellos.
Nuestra alma está unida a los anteriores y a los que vendrán, en una resonancia de amor que busca la inclusión, la reconciliación y el orden de todos y los dirige hacia una sola dirección. Para el Alma familiar todos pertenecen y tienen su lugar.
Esta comprensión nos permite soltar desde el "ego", la resistencia, el juzgar y el sufrir, para abrirnos a una nueva mirada, a un nuevo transitar por la vida, partiendo desde el reconocimiento y aceptación de nuestras raíces a partir de mamá y papá y el entendimiento que sólo desde nuestro adulto emocional podremos dar el salto cuántico hacia nuestra "realización"...
José Miguel Molina
Un café ☕ estaría genial. Creo que lo merezco...


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